Historia
El Castillo de Montclar levanta sus paredes encima de los restos de una antigua torre romana. De la fachada de la fortaleza cuelga una inscripción que indica que el Castillo fue reconstruido el año 1635. No obstante, los historiadores lo tienen documentado desde el año 981. Se trata, pues, del castillo más antiguo de la zona.
Restaurado por última vez en 1970 y declarado Monumento Histórico Artístico el año 1979, las paredes del Castillo de Montclar parecen recordar, a modo de pregonero, todas las vicisitudes históricas vividas en la región. La parte más antigua del castillo es la planta baja, así como la que fue la torre del homenaje de la antigua edificación, apoyo de la actual fortaleza. De este modo, observando las piedras que lo forman (las denominadas 'piedras testigo'), se pueden distinguir las diferentes etapas de construcción: desde el suelo, hasta unos 4 metros de altura, corresponden al siglo XIII; y la parte superior, fecha del siglo XV.
Su historia es larga. Durante la Edad Media, el Castillo tuvo una función claramente defensiva. Vital en aquella época. Dos muros exteriores (que ahora quedan justo en medio del pueblo) rodeaban la fortaleza cubriendo la zona más vulnerable. Más tarde, pasó a ser la residencia oficial de los señores feudales, construyéndose a su alrededor las casas de la gente que trabajaba sus tierras o dentro del propio castillo. Eso sí, los nobles, en tiempos de guerra, estaban obligados a dejar entrar a todo el pueblo dentro del castillo. La historia demostró, como acostumbra a pasar casi siempre, que los romanos sabían perfectamente dónde situar una torre de defensa. Durante la Guerra Civil española, el Castillo pasó a ser un acuartelamiento militar estratégico de defensa.
Anécdota histórica: Tan sólo cinco familias han sido propietarios del castillo de Montclar desde el 1200: los Cabrera, los Ribelles, los Ponts, los Despujol y desde 1986 los Miguel, cuyo linaje proviene del Baix Empordà (castillos de Palau Sator, Palau Sacosta y Púbol).